Discriminación racial o étnica: aún existe contra la minoría gitana

Autora: Cindy Cárdenas

En Europa y, en concreto, en España, la discriminación racial contra la etnia gitana existe. Se trata de una discriminación histórica que se mantiene casi intacta. Como primera medida  debemos definir lo que es discriminación para así desarrollar el tema. Discriminación es el hecho de hacer una distinción, además de que es un acto de abuso que viola el derecho de la igualdad. Erróneamente se tiene la concepción de que la gente gitana son y serán siempre “ladrones”, esto es lo que se denomina un estereotipo. El estereotipo es un conjunto de creencias generalizadas adscritas a una determinada categoría social. Son creencias acerca de los rasgos de personalidad, conducta, apariencia física y conducta moral asociadas a un determinado grupo étnico, social o de clases (Darío Páez y José Luis González. “Prejuicio: concepto y nociones diversas” En Javier Blázquez-Ruiz. 10 Palabras clave sobre racismo y xenofobia. Navarra, EVD, 1996, p. 321-322). Los estereotipos separan a los grupos manteniendo las relaciones de dominación/subordinación. En el caso del colectivo gitano, hay estereotipos que viene de tiempos remotos en la historia que están relacionados con la discriminación racial. Estas creencias tan arraigadas se han mantenido a través de la historia incluso en los países democráticos donde se han desarrollado los Estados sociales y donde se ha reconocido la igualdad material.

Una vez dada la definición de discriminación, es importante añadir que la discriminación racial es una de las más terribles ya que infravalora a las personas por el solo hecho de tener un rasgo biológico o social determinado. Estas personas pasan a conformar los grupos sociales más aislados y sin voz. Históricamente a los gitanos se les ha perseguido y ha habido un hostigamiento político y social contra ellos, se sabe que desde el año 1425 ha habido presencia de gitanos en la península, pues el príncipe aragonés Alfonso les otorga una carta de paso. Pero aun así la situación en España de los gitanos no fue mejorando con el tiempo sino por el contrario fue empeorando, por una parte fueron obligados a abandonar sus oficios habituales para dedicarse únicamente a la agricultura, además de que se les prohibió toda exhibición externa de su forma de vida y cultura no permitiéndoles siquiera usar su propia lengua. (Fernando Rey Martínez. “La prohibición de discriminación racial o étnica...”)

En España, una vez ya reconocida en su Constitución la igualdad y la prohibición de discriminación, la exclusión del colectivo gitano no ha cambiado sustancialmente. Si bien se produjeron determinados cambios en cuanto al reconocimiento de sus derechos sociales, su marginación variarían dependiendo de los poderes públicos del momento. Haciendo una observación desde el exterior, podría afirmarse que lo que caracteriza a los gitanos es su identidad cultural. Ello ha permitido que la sociedad dominante los mantenga al margen puesto que, por ejemplo, es el colectivo español que forma parte del sector empobrecido y sin acceso al derecho a la educación. La mayoría de la población gitana no alcanza el primer nivel de cualificación profesional por lo que es muy escasa su presencia en centros de enseñanza  media y universitaria. Se debe decir también que tienen una esperanza de vida muy baja tanto de hombres como de mujeres. (Fernando Rey Martínez. “La prohibición de discriminación racial o étnica...”)

Los estereotipos constituyen la base del racismo. En Europa, los prejuicios que han impregnado toda su cultura está dirigida a un grupo social que vive durante muchos siglos en Europa: la etnia gitana. Los estereotipos se dirigen también contra otros grupos tales como los que representan a la población extranjera de países pobres. Son creencias y generalizaciones peyorativas que deben ser erradicadas porque afecta la dignidad. El artículo 10.1 de la Constitución española hace referencia a la dignidad de las personas. La dignidad es un valor superior, es la base y la razón de que los derechos inherentes a la persona son inviolables (Miguel Ángel Alegre Martínez. La Dignidad de la Persona como Fundamento del Ordenamiento Constitucional Español. León, Universidad de León, 1996). La discriminación atenta contra la dignidad de las  personas y genera desigualdad en la sociedad. Así, la desigualdad se hace cada vez más evidente; aunque constitucionalmente se diga lo contrario si no se hace efectiva, si no se aplica a la realidad, no sirve de nada el precepto constitucional.

Aunque varios autores han hablado acerca de la discriminación racial, he destacar en particular lo que dice Asís Roig, la “labilidad” que ésta tiene, es decir, una marginación fácil de encubrir bajo un manto de apariencias que hace difícilmente perceptible esa discriminación desde el punto de vista concreto aunque pueda sentirse desde el punto de vista social. (Fernando Rey Martínez. “La prohibición de discriminación racial o étnica...”)

Sea como sea la discriminación, directa o indirecta sigue existiendo, pero no buscamos una solución más rápida ante tal hecho. Pienso que como primer paso hay que hacer efectivos los artículos de la Constitución de una u otra manera como por ejemplo artículo 16.1 CE: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.” pasando luego por una reeducación a la sociedad en general, para contribuir al desarrollo promoviendo su acceso en Igualdad de condiciones al pleno disfrute de los derechos fundamentales de los grupos discriminados. El derecho a la educación en un contexto laico sin creencias ni prejuicios heredados de siglos pasados debe ser realmente democratizado. La educación es un instrumento necesario para erradicas los estereotipos que sostienen a la discriminación racial.

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