Autoría: Nuria Moreno Pérez.
“Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones […] y la gana de hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables que no se quitan sino con la muerte”. Parece mentira que dicha frase sea parte de la obra de uno de los más famosos novelistas de España como lo es CERVANTES DE SAAVEDRA,Miguel, en su obra La gitanilla. La historia del colectivo gitano está plagada de persecuciones y discriminaciones al ser considerado como una “raza” biológicamente inferior a los “payos”. Las primeras noticias de su presencia en nuestra Península Ibérica las encontramos en 1425 de parte del Rey Alfonso “el Magnánimo” al otorgar una Carta de paso a un grupo gitano en Barcelona. Sin embargo, en 1499 comenzaría la historia de su persecución tanto política como social con la primera Pragmática antigitana. Durante los siguientes años se les prohibirá la tenencia y venta de ganado, se les obligará a residir en determinados lugares e incluso se llegaron a detener en una sola noche a miles de ellas en la “Gran Redada” de 1749 por la que permanecerían en prisión durante años. La discriminación de la etnia gitana basada en estereotipos raciales a gitana ha sido la regla.